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Hablando del rey de Roma

Refranes, modismos y otras alusiones

 

 

         Como es la lengua espejo del alma, los dichos son espejo de la condici—n humana.  Y Cervantes era un cronista extraordinario de aquella AppleMark
voz popular, y por lo visto, poco ha cambiado desde su d’a al presente con respecto a los sentimientos de las gentes.  Paseando por las p‡ginas del Quijote, nos encontramos con un reflejo de nosotros mismos, y nos da que pensar.  M‡s abajo est‡ una selecci—n de dichos y lemas que hoy d’a aœn siguen en empleo.

 

Ley del encaje Ñ alude con sentido sard—nico al castigo que no concuerda con el delito; una sentencia arbitraria.  Don Quijote: ÒNunca te gu’es por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudosÓ (II, cap. XLII).

 

Donde una puerta se cierra, otra se abre Ñ Don Quijote: ÒParŽceme, Sancho, que no hay refr‡n que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas, especialmente aquel que dice: ÔDonde una puerta se cierra, otra se abreÕ Ó (I, cap. XX).

 

Las ollas de Egipto Ñ los antros de perdici—n.  El narrador; la boda de Quiteria: ÇA s—lo Sancho se le escureci— el alma, por verse imposibilitado de aguardar la esplŽndida comida y fiestas de Camacho, que duraron hasta la noche; . . .  y as’, se dej— atr‡s las ollas de Egipto, aunque las llevaba en el almaÈ (II, cap. XXI).

 

De ceca en meca y de zoca en colodra Ñ vagar alocadamente de ac‡ para all‡.  Segœn Starkie, Žl de la edici—n de Signet, de ceca en meca se refiere a las peregrinaciones hechas antiguamente de la mezquita llamada Ceca en C—rdoba a la Meca en Arabia.  Segœn Santos, zoca  significa ÔzuecoÕ (un zapato aldeano de madera), y colodra se refiere al balde en que se cae la leche al orde–ar.  Sancho le aconseja a don Quijote: ÒY lo que ser’a mejor y m‡s acertado, segœn mi poco entendimiento, fuera el volvernos a nuestro lugar, ahora que es tiempo de la siega y de entender en la hacienda, dej‡ndonos de andar de ceca en meca y de zoca en colodra, como dicenÓ (I, cap. XVIII).

 

Del dicho al hecho hay gran trecho Ñ m‡s f‡cil dicho que hecho.  El duque sobre el cargo de gobernador: ÒPlega a Dios, Sancho, que as’ sea; porque del dicho al hecho hay gran trechoÓ (II, cap. XXXIV).

 

A troche y moche Ñ caprichosamente o  al azar.  Son palabras disparatadas, sin ninguna l—gica, aunque decirlas es divertido y suene bien.  Don Quijote: ÒSancho, no te digo yo que parece mal un refr‡n tra’do a prop—sito; pero cargar y ensartar refranes a troche moche hace la pl‡tica desmayada y bajaÓ (II, cap. XLIII).

 

No es todo oro lo que reluce Ñ Do–a Rodr’guez est‡ chismorreando con don Quijote: Òno es todo oro lo que reluce; porque esta Altisidorilla tiene m‡s de presunci—n que hermosa . . ., adem‡s que no est‡ muy sana: que tiene cierto aliento . . .Ó (II, cap. XIVIII).

 

Las paredes tienen o’dos Ñ Do–a Rodr’guez: ÒQuiero callar, que se suele decir que las paredes tienen o’dosÓ (II, cap. XLVIII).

 

Nunca segundas partes fueron buenas Ñ Hasta en 1614, el bachiller Sans—n, Sancho y don Quijote est‡n debatiendo tanto la idea de una segunda salida caballeresca como la cuesti—n de segundas partes:

ÇÑY por venturaÑdijo don QuijoteÑ, Àpromete el autor segunda parte?

ÑS’ prometeÑrespondi— Sans—nÑpero . . . estamos en duda si saldr‡ o no; y as’ por esto como porque algunos dicen: Ò Nunca segundas partes fueron buenasÓÈ (II, cap. IV).

 

 Cuando a Roma fueres, haz como vieresÑ del proverbio latino Cum Romae fueris, romano vivito more.  El narrador habla de los peregrinos de Alemania y de su almuerzo acompa–ada de vino al borde del camino: Çpor cumplir con el refr‡n, que Žl muy bien sab’a, de Òcuando a Roma fueres, haz como vieresÓ, [Sancho] pidi— a Ricote la bota, y tom— su punter’a como los dem‡s, y no con menos gusto que ellosÈ (II, cap. LIV).

 

 Todo saldr‡ en la colada Ñ . . . en la lavada.  Sancho escribiŽndole a su esposa: Òpero no te dŽ pena, Teresa m’a; . . . todo saldr‡ en la coladaÓ (II, cap.  XXXVI).

 

En los estremos de cobarde y de temerario est‡ el medio de la valent’a Ñ es decir, discreci—n es la mejor parte del valor.  Sancho le aconseja prudencia a su amo (II, cap. IV).

 

Por su mal le nacieron alas a la hormiga Ñ Dado que el p‡jaro la comi—, el refr‡n quiere decir que una discreta presencia tiene su mŽrito; o, desde otra perspectiva, ÔÁCuidado!  Puede ser que recibas lo que deseas.Õ  Sancho a la duquesa: ÒY si vuestra altaner’a no quisiere que se me dŽ el prometido gobierno, de menos me hizo Dios, y podr’a ser . . . en pro de mi conciencia; que maguera [ÔaunqueÕ] tonto, se me entiende aquŽl refr‡n de Ôpor su mal le nacieron alas a la hormigaÕ Ó (II, cap. XXXIII).

 

En el amor y en la guerra todo vale Ñ . . . todo es justo.  Don Quijote en la boda de Basilio: Òel amor y la guerra son una misma cosa, y as’ como en la guerra es cosa l’cita . . . usar de ardides, as’ en las contiendas . . . amorosas se tienen por buenos los embustes . . . para conseguir el fin que se deseaÓ (II, cap. XXI).

 

Un hombre de pelo en pechoÑ El narrador; la boda de Quitaria: ÇLlevar—nse consigo a don Quijote, estim‡ndole por hombre de valor y de pelo en pechoÈ (II, cap. XXI).

 

Con un tiro de piedra Ñ una medida de distancia; a poca distancia.  Sancho miente: Òno quise llegar a ella [maletilla llena de dinero] con un tiro de piedraÓ (I, cap. XXIII).

 

 

Debe tener vac’os los aposentos de la cabeza Ñ algo mal del coco.  El cabrero Eugenio comenta el Caballero de la Triste Figura: Òo que vuestra merced se burla, o que este gentilhombre debe tener vac’os los aposentos de la cabezaÓ (I, cap. LII).

 

Sacarse fuerzas de la adversidadÑ Narrador: ÇSancho respondi— que s’ har’a, aunque sacase fuerzas de flaquezaÈ (II, cap. XXVIII).

 

No arrojemos la soga tras el caldero Ñ . . . al bebŽ con el agua del ba–o; es decir, no desesperar de alcanzar una cosa.  Don Quijote: ÒHabla con respeto, Sancho, . . . y no arrojemos la soga tras el calderoÓ (II, cap. IX).

 

En la tardanza est‡ el peligroÑ Žl que vacila estŽ perdido. Don Quijote: ÒY manos a labor; que en la tardanza dicen que suele estar el peligroÓ (I, cap. XXIX).

 

Licencia poŽticaÑ Don Quijote opina de los artes: Òya no hay necedad [Ôtonter’aÕ] que cantan o escriben que no se atribuya a licencia poŽticaÓ (II, cap. LXX).

 

Para ser del todo asno no me falta m‡s de la cola Ñ Dicho por Sancho, quien prosigue: Òsi vuestra merced quiere ponŽrmela, yo la darŽ por bien puestoÓ (II, cap. XXVII).

 

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